Siempre, como docente, he pensado que la supervivencia de nuestras tradiciones pasa, necesariamente, por su difusión. No basta con conservarlas en la memoria o en espacios concretos, tenemos que llevarlas allí donde están las nuevas generaciones y, especialmente, al ámbito educativo.
Por eso considero tan importante que la lucha del garrote canario esté presente en todos los niveles de la educación. Desde las primeras etapas hasta la universidad, cada encuentro es una oportunidad para explicar de dónde venimos y conseguir que nuestras cultura y tradiciones sigan formando parte del presente y del futuro de Canarias.
En este camino hay algo que me parece especialmente enriquecedor: compartir nuestra cultura con quienes llegan desde otros lugares del mundo. El Welcome Day de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria ha sido un magnífico ejemplo. Este año, la Federación de Lucha del Garrote Canario ha participado en esta jornada de bienvenida, acercando esta disciplina tradicional a los y las estudiantes de movilidad que comienzan su experiencia universitaria en Canarias. Mi agradecimiento a quienes nos han invitado a participar en este evento.
Me gusta pensar que cada estudiante que ha conocido el garrote canario se lleva consigo algo más que una experiencia puntual y que ha tomado una pequeña parte de nuestra historia y de nuestra identidad.
Difundir nuestras tradiciones también es una forma de preservarlas. Y cuando conseguimos que alguien que viene de fuera las conozca y pueda hablar de ellas cuando regrese a su lugar de origen, nuestra cultura cruza fronteras.
Nuestras artes tradiciones de combate (lucha del garrote y tolete canarios) tienen mucho que aportar en las aulas, en los campus y en cualquier espacio educativo. Tenemos que seguir abriendo esas puertas porque una tradición permanece viva cuando se transmite.






























